En una década, la cantidad de estaciones de servicio cayó a la mitad; cuáles son las estrategias de los vecinos

Fenómeno urbano / Por el costo inmobiliario de los terrenos

Por Laura Rocha  | LA NACION

 

“Cargar nafta es un dolor de cabeza. Cada vez tengo que recorrer más estaciones de servicio. Eso, descontando que las quedan tengan nafta. Yo aprovecho cuando encuentro una disponible y lleno el tanque.” Esta es la estrategia que diseñó Esteban Elgorriaga que todos los días viaja a su trabajo en un laboratorio desde Palermo hasta Parque Chacabuco.

Es que el cierre de estaciones de servicio en la ciudad de Buenos Aires se nota. En la última década, el número de puntos de venta de combustible disponible cayó a la mitad. Hoy quedan 211 en funcionamiento, lo que supone, si estuvieran equidistantes, que hay que recorrer unos 6 km para conseguir una boca de expendio.

Los barrios más afectados por el cierre de estaciones de servicio son Almagro, Belgrano, Palermo y Villa Urquiza. También quienes tienen que cargar nafta o gas llegando al centro por la avenida Corrientes sufren el fenómeno, según indican los datos de Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines (Cecha).

“El cierre de estaciones de servicio en lugares de alto poder inmobiliario surgió porque la rentabilidad ha caído año a año y en vísperas de vencer el contrato, el incentivo de la propiedad inmobiliaria supera con creces la renta operativa de la estación”, indicó a La Nacion Guillermo Lego, presidente de la Cecha.

Ese podría ser el caso de algunas de las estaciones, como la de Soldado de la Independencia y Virrey Loreto; la de Triunvirato y Olazábal, o la de Córdoba y Bulnes, por ejemplo.

Jorge García Olalla manejó un taxi durante 15 años y ahora es remisero. También tiene su circuito estudiado para poder tener gas y que no lo tome por sorpresa una emergencia. “Si venís de la provincia tenés que llegar con el tanque lleno. Quedarte en el centro sin combustible es terrible porque quedan muy pocas estaciones de gas. Hay que hacer varias cuadras, desviar el camino con la demora que eso significa en hora pico. Yo, que trabajo en el turno de la noche, cargo en la madrugada cuando no hay nadie”, contó.

De las 211 estaciones de servicio que quedan, hay 67 que son de expedición exclusiva de gas y otras 64 que además del comprimido venden combustible líquido. Sin embargo, la Secretaría de Energía de la Nación aún tiene registradas 272.

“Costos elevados”

Rosario Sica, presidenta de la Federación de Empresarios de Combustibles, agrega: “Tenemos elevadísimos costos de explotación, de impuestos; además no nos entregan combustible suficiente y cada día se vuelve una odisea. Es un problema de falta de política de Estado al respecto”.

Sobre la falta de combustible, Elgorriaga sostuvo: “Ese es un problema generalizado. Sólo venden la nafta premium y es casi imposible conseguir súper. Deberían hacer como en Estados Unidos que cuando les pasa eso, te venden la más cara, pero al precio de la que pide el usuario”.

Además, el vecino recordó: “En enero Buenos Aires estuvo un poco más tranquilo, pero cuando vuelvan todos, las colas volverán a ser interminables. Eso también perjudica las promociones que dan los bancos porque, muchas veces no las podés aprovechar porque es imposible cargar en las estaciones con el beneficio”.

Leandro Nidasio vive en Villa Soldati y sólo usa el auto los fines de semana. Trabaja en el centro, pero para trasladarse usa el transporte público. Sin embargo, también tiene su estrategia, al igual que Elgorriaga: “Yo aprovecho cada vez que voy a una estación de servicio y lleno el tanque. Hago una cola, generalmente de 10 o 15 coches. Ya tengo identificada una estación y voy bastante temprano porque sé qué día va el camión proveedor de combustible. Ya desde mayo o junio del año pasado hago lo mismo y así me quedo tranquilo”.

Thomas Brown vive en Villa del Parque. Aunque tiene una estación de servicio a una cuadra de su casa aprovecha a cargar combustible cuando está en el centro. “Vivo en Buenos Aires hace tres años y creo que con la cantidad de estaciones que hay estamos bien, el secreto es encontrarlas y tenerlas localizadas e identificadas.”

Lego, por su parte, agregó: “El sector de las estaciones de servicios participa del abastecimiento al sector de transporte de cargas y mercaderías, garantizando la distribución de bienes y servicios en todo el país. Es vital para servicios públicos, como el del transporte público de pasajeros, la seguridad, garantizando la distribución de combustible para los patrulleros y la recolección de residuos”, agregó.

El cierre de estaciones de servicio se aceleró desde 2007. En 2011 había 425 bocas de expendio en Buenos Aires, mientras que en 2006 ese número había caído a 293. Y en sólo tres años cerraron más de 80. Contrariamente, cada día hay más autos en las calles que necesitan combustible. Los porteños preparan su estrategia..

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http://www.lanacion.com.ar/1446117-la-odisea-de-cargar-nafta-en-capital