Casas ecológicas: Una tendencia que crece en Argentina

Amigas del ambiente

 

Por Héctor Magnone

 proyectar una vivienda, siempre se la asocia a un lugar bello, con la premisa de que aquello que gusta no daña. Por eso, enseguida se piensa en un espacio agradable, con buena iluminación, caliente en invierno y fresco en épocas de calor. Al mismo tiempo, imaginamos que su emplazamiento se realice en un lugar limpio y amigable con el ambiente.

En este marco se encuadran los actuales proyectos de casas ecológicas. También llamadas bioclimáticas, estas construcciones se caracterizan por un diseño inteligente (capaz de ofrecer condiciones óptimas de habitabilidad) y se presentan como autorreguladas.

Hasta hace algunos años, pensar un estilo fuera de lo tradicional era casi una fantasía; hoy, la realidad muestra numerosos proyectos y realizaciones muy concretas, y Córdoba es parte de esa realidad.

Existen en la provincia numerosos lugares en los que la ecología emerge como el concepto primordial a la hora de construir. Más aún, legislaciones propias de municipios del interior amparan, promueven e incentivan esta nueva concepción de la arquitectura actual.

Las casas ecológicas. Las viviendas ecológicas o casas bioclimáticas son aquellas que logran condiciones óptimas para ser habitadas utilizando el mínimo consumo energético. Además, en su trazado se tiene en cuenta la orientación, el terreno y el entorno que la rodea. Este tipo de construcciones tienden a ser autosuficientes y autorreguladas, con un bajo costo de mantenimiento.

Con respecto a la energía, esta debe proceder mayoritariamente de fuentes naturales gratuitas (o bien, utilizar la menor cantidad posible de las tradicionales), procurando medios de calefacción y agua caliente a través de fuentes de energía solar.

Otra idea concurrente es reutilizar el agua proveniente de las lluvias y controlar naturalmente los efluentes cloacales, mediante vegetación de raíces fibrosas, que permiten el tratamiento sin necesidad de mayor construcción que la plantación de dichas especies.

Asimismo, se tiene en cuenta la integración paisajística. Además de ser una vivienda cómoda y bella, tiene que ser de calidad y estar en armonía con el entorno. En la mayoría de los casos, se adapta al terreno en sus desniveles propios, aprovechando cada rincón, sin remover tierra ni destruir los componentes bióticos ni abióticos del mismo.

Un barrio verde. En Salsipuedes, la Fundación Pro Eco San Miguel promovió un Desarrollo Sustentable y Solidario, a fin de lograr la protección de la vida humana y del planeta. De todo ello emerge un Eco-barrio, situado en las Sierras Chicas a unos 30 kilómetros de Córdoba Capital.

A decir de sus habitantes, es “una empresa de vida que provee alimentos, trabajo, cuidado para los niños y las personas mayores”. Se trata de una propuesta creativa y participativa, que utiliza tecnologías ecológicas para la protección de todo el ambiente.

No sólo se trata de un grupo de casas con cierta construcción ecológica, es además el grupo de personas que lo hace y lo vive: una comunidad que se asiste mutuamente en el trabajo, en alimentos, en el cuidado y recreación de las personas de manera solidaria.

En síntesis, una idea distinta que cambia el concepto económico de vivienda pues trata de absorber el costo de impuestos y servicios con la producción.

Vivienda ecológica. Las casas se construyen a partir de un módulo básico, circunscripto en un octógono de seis metros de luz, en el que podrán desarrollarse una o varias funciones. La figura de ocho lados proporciona una estructura resistente a los sismos y a los fuertes vientos.

A su vez, el techo de media esfera le brinda un balance energético y hace posible un ahorro importante en el consumo. También se despliegan techos verdes que mantienen la humedad y son aislantes térmicos y acústicos. En ellos se utilizan elementos naturales como la lana de oveja, ya probados como excelentes aislantes en otros países (como Alemania).

Si bien cada casa se concibe en una idea inicial, se prevé también la expansión de la misma, con la incorporación futura de espacios cerrados o abiertos de acuerdo a las demandas o requerimientos del usuario.

La vivienda tipo consta de un estar, dos dormitorios, baño, cocina, lavadero, despensa, entrepiso para un tercer dormitorio o estar opcional, invernadero, galerías y cochera.

En su resolución, la intuición y conocimientos se conjugan para aprovechar las propuestas ancestrales del hábitat humano, la evolución de la moderna arquitectura, las tipologías de la cultura local, las condiciones físicas y climáticas (tanto en su faz formal como tecnológica) y una ubicación acorde con la geografía y orientación del lugar.

Elementos de construcción. La arquitectura bioclimática sostiene una idea total de sustentabilidad. Es decir, un respeto total del agua, la flora y los materiales de producción. De allí que para su construcción se emplean todos elementos propios del lugar y se reciclan la mayor parte de sus componentes.

Maderas, roca y adobe se reutilizan en sus variadas formas, que dejan ver diferentes diseños. Las paredes incorporan la piedra propia del lugar y el adobe, aunque también se trabaja con arcilla de zonas aledañas.

Cristales de vehículos, viejas damajuanas y hasta botellas de gaseosas juegan un papel importante en la decoración de cada vivienda. Estos vidrios permiten que la luz solar sea la principal protagonista. A su vez, mosaicos calcáreos y retazos de cerámicos descartados de otras obras se reutilizan en múltiples formas. Lo que en ellas no tiene lugar es el plástico, al que se lo considera un componente nocivo.

Las paredes cumplen una verdadera función aislante, que mantiene el calor en momentos de baja temperatura y son frescas en el verano. Se utiliza en su composición y armado el barro higroscópico, que mantiene los niveles óptimos de humedad entre un 50 y 60 por ciento.

Además, interviene una idea de arquitectura artística. Los artesanos del lugar desarrollan su tarea y les ponen imágenes a muchas de las paredes, presentando en su aspecto mucho arte en barro y cerámica.

Ojo del cielo

La cúpula del octógono representa lo que los habitantes originarios de estas tierras suponían como ojo del cielo: un espacio destinado exclusivamente a los dioses, para que pudieran proteger y cuidar a la familia a través de su mirada.

fuente: diario la voz del interior